lunes, 9 de enero de 2012

Adieu, mon coeur.


Sabes que la vida sigue, pero tu te encuentras parada. Miras hacia arriba, hacia abajo y te das cuenta de que tus pies siguen en la tierra, sigues viva sin vivir, inspiras sin expirar, ¿será esto la muerte?. No, no lo es, porque aún puedes sentir esa sensación que te hace temblar y tambalearte frenéticamente como las hojas en otoño, cuando se disponen a morir. Siente el silencio corriendo por tus venas. Cada minuto que pasa se clava en tu cabeza, pero el tiempo pasa lentamente y el dolor es agudo.
Sales corriendo. Ahora eres libre, huye lo más deprisa que puedas. Y llora sin esperanza y sin fe, sabes que lo más duro quedó en el ayer...



2 comentarios:

  1. Bueno eso es lo importante, si sabes que lo más duro quedó en el ayer.. genial :) Por cierto alguna manera de escucharte tocar?! :)

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  2. Me encanta esta entrada considero como una identificación de mi persona.
    El cuerpo, sus ideas i el pensar son las mayores celdas. Son las únicas de las que no se puede escapar simplemente cumpliendo condena, ¿Triste? Tal vez. Por suerte llega un día en el que esa celda termina iendose junto al pasado.
    Aunque, siempre quedarán cenizas.

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